LOS BENEFICIOS DE UN TERAPEUTA CANINO


Todos los perros son terapéuticos por naturaleza, sin necesidad de un entrenamiento especial, y los beneficios que reportan a cualquier persona son enormes. Por ello, cuando se entrena a un perro para que se convierta en uno de terapia y se potencia su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas que le rodean el resultado es algo mágico.

DOGKING, Los beneficios de un terapeuta canino

¿Qué es un terapeuta canino?

Un terapeuta canino es un animal muy especial porque ha sido seleccionado para hacer mejor la vida de una persona con necesidades especiales. Es por ello que debe haber sido entrenado desde muy pequeño para disminuir en la medida de lo posible cualquier inconveniente que pueda causar un perro que no esté adiestrado: morder muebles, subirse a las personas, ladrar, tirar de la correa, robar comida…

Además al terapeuta canino se le educa incidiendo mucho en la obediencia y la paciencia, los dos pilares más importantes para evitar cualquier conflicto.

La obediencia nos va a permitir tener control sobre el perro y poder confiar en él ya que tendremos la certeza que atenderá a lo que le digamos y no a lo que él desee hacer. Por otra parte, la paciencia hará que el perro no exija sino que espere a recibir lo que quiere, ya sean caricias, comida o juego. Además nos asegura que el perro será paciente y no reaccionará mal cuando se sienta presionado porque le abracen demasiado fuerte, le griten o haya algún gesto sorpresivo.

Cuando un perro, seleccionado por su carácter sosegado, es entrenado desde pequeño para saber convivir con las personas, se le enseña obediencia y se le trabaja su capacidad para ser paciente, entonces es un buen candidato para convertirse en la mejor terapia que alguien puede tener.

Si quieres saber más sobre qué es un terapeuta canino, pulsa aquí.


La magia de los terapeutas caninos

Hay muchos casos en los que puede ser requerida la asistencia de un terapeuta canino: personas con trastornos del espectro autista, ancianos con falta de movilidad o enfermedades degenerativas, personas con parálisis cerebral, desordenes alimentarios, síndrome de Down o personas con movilidad reducida, entre otros. Sea cual sea la situación de la persona con la que vaya a convivir, el perro de terapia puede ayudarle a hacer enormes progresos en su día a día ya que principalmente su función es la de motivar a la persona a superarse:


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Mejora las habilidades sociales:

La presencia de un perro es un estimulo social muy poderoso. El animal suele mejorar la respuesta de las personas con dificultades comunicativas ya que mejora la atención y la concentración. El perro sirve como tema de conversación, facilitando las relaciones interpersonales y logrando un mayor acercamiento con quienes lo rodean.


Satisface la necesidad de contacto físico:

Todas las personas tenemos la necesidad universal de estar en contacto físico con los que nos rodean, aunque a veces ciertos trastornos provocan inhibición y conductas introvertidas. En estos casos, los perros suelen desbloquear esta barrera y la persona no se siente cohibida para acariciar al animal. Igualmente, en personas con gran necesidad de contacto físico, como ocurre frecuentemente con el síndrome de Down, el perro aceptará las caricias y abrazos pacientemente satisfaciendo esta necesidad.


Fija la concentración:

En personas con autismo o déficit de atención, el perro puede convertirse en un punto de interés sobre el que fijar la mirada. A medida que el perro pasa a formar parte de su vida, el vínculo se fortalece y el contacto se hace más frecuente y se produce durante más tiempo, tanto visual como físicamente. Esto puede ayudar a que se generalice la capacidad de concentración hacia otras personas o áreas de su vida.


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Disminuye las conductas estereotipadas:

En el caso de personas con trastorno del espectro autista, los perros pueden ayudar a suavizar las estereotipias, como el balanceo o el aleteo de manos, ya que la persona se encierra menos en sí mismo y centra su atención en el perro.


Mejora la confianza en uno mismo:

Una vez que el perro se gana la confianza de la persona, ésta desarrolla mayor seguridad para adaptarse a los cambios que se producen a su alrededor estando cerca de su mascota, lo que le permitirá un mejor aprendizaje de las situaciones que viva.


Actúa como antidepresivo:

Un perro se convierte en un motivo para levantarse por las mañana, reduce el sentimiento de soledad, es un elemento que rompe la monotonía del día a día, y puede ayudar a que personas deprimidas se sientan capaces de contar qué les pasa en presencia de un animal.


Mejora la empatía y el autoestima:

Un perro es un ser que requiere compromiso y responsabilidad. Trabajar estos valores puede ser muy beneficioso para personas con el autoestima bajo, ya que sienten cómo el perro les necesita cada día para satisfacer sus necesidades y ser feliz. Además, al ser un animal tan expresivo, el perro ayuda a que la persona desarrolle la empatía interpretando los gestos de su mascota y poniéndose en su lugar.


Genera aceptación:
Un perro no tiene prejuicios y ama sin condiciones. No importa el aspecto, la forma de hablar, o la capacidad que tenga la persona para moverse. La persona se siente inmediatamente aceptado por el perro, lo cual puede suponer una gran seguridad personal y un crecimiento en la autoconfianza de la persona.


Personas que ya creen en la magia

Sin duda, la capacidad de los perros para hacernos sentir mejor y hacernos mejores personas es casi infinita. Y aún más notable resulta cuando el perro acompaña a una persona con necesidades específicas, ya que el progreso que se puede llegar a ver es tan emocionante que nos hace querer aún más a estos maravillosos animales.

Como ejemplo de esto, os dejamos el caso de Dani, con trastorno del espectro autista, Sofía y Sara, con Atrofia Muscular Espinal, y Edu, con síndrome de Prader Willi. Dos personas que han encontrado en el perro su mejor terapia.







¡Y UN EXTRA!

Cómo Edu siempre que venía a DOGKING nos ayudaba en peluquería, decidimos ofrecerle un puesto junto a nuestro peluquero canino. Y la verdad es que lo hace de maravilla :)



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Comentarios

MARTA

Mi hijo mayor es un niño muy inteligente pero con problemas de empatia y de relaciones sociales, baja autoestima y ha participado en el colegio en terapias con labradores , los profesores comentaban que era otro niño.

Fabiola Minerva Echavarria OLVERA

Se me hace una gran terapia para nuestros niños con autismo, lástima que en México no hay mi hijo necesita uno para que pueda reaccionar sin medicamentos me comenta el terapeuta, pero he buscado y no encuentro Ojalá llegará a otros países no saben cuántas noches lloró por qué mi hijo deje medicamentos,rabietas discriminación y que tuviera un sólo amigo como un perrito no necesariamente un humano .Felicidades.
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